Jardinería de secano con Agastache

EPISODIO 1: Jardinería de secano con Agastache

Hace falta pensar a la jardinería como una disciplina cambiante en un clima cambiante. Y esto implica, tal vez, evaluar si el elenco de especies vegetales que integra nuestros espacios verdes es el más indicado para nuestra zona con el clima actual. Es probable que las plantas que cultivaban nuestras abuelas ya no sean las más apropiadas para las condiciones climáticas actuales.

Las inundaciones y sequías que castigaron a nuestro país durante el verano 2016/2017 son parte de los fenómenos climáticos extremos que, según los expertos, serán cada vez más frecuentes. Esto es válido para aquellos que creen en el cambio climático, por supuesto.

En Mar del Plata una intensa sequía comenzó en el mes de octubre de 2016 y se fue agudizando durante la primavera y el verano de 2017. Además, los fuertes vientos, elevadas temperaturas y alta irradiancia determinaron una mayor incidencia de arañuela. La sequía ha venido golpeando al sudeste bonaerense durante los últimos veranos.

Algunas especies anuales como Gomphrena globosa (aquí junto a Convolvulus tricolor) son altamente tolerantes a condiciones de sequía, una vez establecidas. (Jardín de Salvias, febrero de 2017).

Me pregunto si será necesario reemplazar a las hortensias (Hydrangea macrophylla) tan emblemáticas de los jardines de la costa atlántica, por otras especies con menor demanda de riego… Durante los últimos veranos estas plantas para suelos húmedos han florecido muy pobremente en la zona costera.

La sequía puso a prueba a las especies vegetales de nuestro jardín una vez más. Y entre los contendientes que mejor pasaron la prueba hay un puñado de especies anuales. Y esto sirve para reivindicar a las anuales que siempre han sido consideradas como “delicadas”. Rudbeckia amplexicaulis, Gomphrena globosa, Ceratotheca triloba y Nicotiana x sanderae son algunos ejemplos de especies que salieron victoriosas este verano.

Cultivares de Agastache aurantiaca y A. ‘Bolero’ en la bordura de anuales (Jardín de Salvias, febrero de 2017).

Un párrafo aparte merece el género Agastache.  Hace unos años comenzamos a cultivar diferentes especies pensando que sus flores serían atractivas para picaflores.  Los picaflores prefirieron a otras plantas pero nosotros seguimos prefiriendo a los agastaches, aquí en el clima templado oceánico. Estas plantas, en su mayoría perennes, son altamente tolerantes a la sequía, la niebla marina y la mayoría de las plagas y enfermedades. Además florecen por períodos prolongados y poseen una floración colorida y follajes aromáticos.  Y por tratarse de Lamiáceas combinan muy bien con las salvias. Pero es importante destacar que requieren buena amplitud térmica diaria para florecer adecuadamente.

Bordura con Salvia pratensis, Salvia cardiophylla, Rudbeckia hirta, Heliopsis helianthoides, Penstemon x gloxinioides, Berlandiera lyrata y diversas especies de Agastache, todas con buen comportamiento en condiciones de sequía. (Jardín de Salvias, febrero de 2017)

El género incluye a 22 especies originarias de zonas montañosas y desérticas de Norteamérica y el oeste de Asia y numerosos híbridos, en particular entre especies americanas, pero también entre especies asiáticas y americanas.

Agastache ‘Globetrotter’ y Rudbeckia hirta. (Jardín de Salvias, febrero de 2017)

Este verano decidimos plantar diferentes especies de Agastache en una misma bordura y el resultado fue muy auspicioso: Agastache coccinea de flores anaranjadas que viran al rojizo; A. aurantiaca de follaje grisáceo con aroma a anís y flores anaranjadas o rosadas; A. rupestris de follaje de textura fina y flores anaranjadas; A. aurantiaca ‘Sunset Yellow’, una variedad enana con flores amarillas y A. ‘Bolero’, híbrido entre especies americanas con flores rosadas y follaje rubro, todas ellas han soportado muy bien las condiciones de sequía y alta temperatura.

En primer plano Agastache aurantiaca, de flores anaranjadas. (Jardín de Salvias, febrero de 2017)

Agastache ‘Globetrotter’ (A. pallida x A. rugosa) es un híbrido de gran belleza con flores rosadas y brácteas rojizas. Se comporta como anual en nuestro clima pero vale la pena iniciar su cultivo todos los años a partir de semilla o por medio de esquejes.

Las demás especies son perennes pero pierden vigor luego de dos o tres años y conviene reemplazarlas. Pueden multiplicarse a partir de semillas sembradas a fines de invierno.

Es probable que, de continuar esta tendencia de veranos secos en el sudeste bonaerense, las hortensias sean remplazadas por otras plantas y nuevas especies se perfilen como más exitosas en el nuevo contexto climático. En un clima cambiante la selección de las especies vegetales es un aspecto crítico en la ejecución de cualquier proyecto de jardinería o diseño del paisaje.

Agastache ‘Bolero’ de flores rosadas (arriba) y A. coccinea de flores anaranjadas (abajo). (Jardín de Salvias, febrero de 2017)

Agastache aurantiaca ‘Sunset Yellow’ (abajo), cultivar enano de flores amarillas. (Jardín de Salvias, febrero de 2017)